FOTOGRAFIA QUIJANO

SAN FERNANDO (CADIZ) CASA FUNDADA EN 1888 TELEFONO núm. 111

Joaquín Quijano Párraga

Cuarto miembro de tres generaciones de fotógrafos, iniciada por su abuelo Manuel Quijano López y continuada por su padre Antonio y su tío Juan Quijano Gómez.

Nace el 7 de diciembre de 1927 en la Calle Real 41, siendo bautizado el 19 de diciembre en la Iglesia Mayor de San Fernando, se casa con María Luisa Sánchez León el 28 de septiembre de 1953, con la que tiene 6 hijos, el pequeño Marcelo con síndrome de Down falleció en junio de 1979.

En el año 1942 comienza su iniciación en la fotografía, con 14 años se incorpora como aprendiz al Estudio Fotográfico regentado por su padre Antonio y su tío Juan, ya al año siguiente realiza de sus primeras fotos en la calle con una cámara de fuelle de 6 x 9. Su primer reportaje en la calle de forma oficial lo hace en los actos de la Coronación de la Virgen del Carmen en el año 1951.

En el artículo de don Diego Berraquero en la Voz del Sur de Jerez, el año 1963 sobre fotografías antiguas de la calle Real podemos leer : “Cuando Luis Jacobo Daguerre, bebiendo en las fuentes de Niepce, logró fijar las imágenes de la cámara oscura, el Arte y la Ciencia se sintieron halagadas y la Historia, siempre ansiosa, con un nuevo manantial donde calmar su sed. Quien quiera completar los conocimientos históricos de San Fernando, de algo más de tres cuartos de siglo acá, debe examinar el archivo fotográfico de estos dos artistas exquisitos de la cámara, del estudio y del objetivo que son don Antonio y don Juan Quijano Gómez. Esta “mirilla” tiene, para que cumpla su misión, que surgir del azar. El azar es el genio titular del periodista, y a ese genio no hay que buscarlo: hay que esperar a que él llegue espontáneamente y con sonrisa propicia. Para mí, surge muchas veces -y son ya treinta años escribiendo- y, casi siempre, cuando menos lo espero. Ayer por ejemplo. Hace seis años que no “me retrataba”. Siempre huí de la “pose” ante la cámara, y eso que la “historia fotográfica de San Fernando” está llena de mi imagen en esos tres decenios -con algunas lagunas- de periodista que he dejado atrás y pidiéndole a Dios encontrar por delante otros tantos. Ayer tuve que posar ante la cámara, que encierra un poquito de brujería -ese perfil inigualable, maravilloso, de Pilar, tocada de sombrero cordobés, con el barbuquejo ceñido bajo la fina barba; la goleta romántica, tenso el velamen por el beso del Poniente y dejando a estribor el sol acostán¬dose; el pueblo blanco de cal, colgado de un escalón de la Sierra, que oye catar al Guadalete, que por el Puerto, el de Santa María, se va... Ayer tuve que “posar”, repito por lo largo del inciso, en el estudio de Quijano, pues me piden una fotografía y colaboración para una revista madrileña, y de seis años acá no tenía ninguna. Y pasado el mal rato -mal rato de dentista para mí-, la charla cordial, de amistad vieja, y un meter la mano -claro que con permiso- en el archivo, que no tiene precio, de estos dos artistas, pulimentadores de un prestigio legítimamente heredado. Estas fotos “escalonadas” de la calle Real, por ejemplo, tomadas desde la plaza de la Iglesia, en la que han bebido mis ojos unos instantes son bancales en los que florece historia sanfernandina de ochenta años acá: el bazar que será después “La Mallorquina”, los borricos hortelanos que perdieron su formación de recua para estacionarse en estampa castellana y pueblerina; los arbolitos en plantón protegidos, de los tiempos de Beranger, el ripper, el dibujo, ya encogido de un polizón que antes fue miriñaque, el primer tranvía que todavía vive... Y para la historia marinera, desde los veleros últimos, donde aterrorizaba “nostramo” a la marinería con bigotes, hasta los raudos cruceros modernos -uno se fue a cantar a España eterna desde el seno del mar Latino-, pasando por aquellas largas de descomunales chimeneas -el “Pelayo”, el “Regente” que raptaron las sirenas y la silueta de la primera fragata blindada -con muchas posturas coquetas- de la “Numancia” que retocó la ruta de Elcano y que supo del genio español de don Casto... Desde mi visión de periodista viejo, aunque esté todavía en buena edad, y de escritor que supone, contando con Dios, que todavía le queda mucho por escribir, yo creo que para futuros escenarios artísticos locales, se debía sacar a luz pública, nada más que una parte escogida, del magnífico archivo fotográfico de la Casa Quijano. Yo, por mi parte, llevaría a la sala a mis alumnos de historia...”

El Estudio fotográfico Quijano es objeto de mención por parte de Salvador Clavijo en el segundo tomo de La ciudad de San Fernando: “El estudio fotográfico de “Quijano” nacido y evolucionado a través de tres generaciones del mismo apellido isleño a partir de 1888, hoy por hoy, ha conseguido archivar tal número de documentos, de personas y cosas sanfernandinas, que en realidad no puede darse un solo paso al pretender inventariar el pasado histórico de la Ciudad de no acudir a este caudaloso laboratorio de imágenes”.

Actividades sociales

Además de su pasión por la fotografía lo encontramos participando en gran cantidad de actos de la vida civil de San Fernando, entre los que podemos destacar los siguientes:

Exposiciones de fotografías de su archivo familiar, en San Fernando, Chiclana, Conil, Alcalá de los Gazules y Vejer de la Frontera.

Conferencias con proyecciones de diapositivas sobre diversos temas, como San Fernando, Provincia de Cádiz, Ruta de los Pueblos Blancos, El Guadalete, El mar de Cádiz, Semana Santa, Toros, Vida de Santa Teresa, etc; en San Fernando, Cádiz, Chiclana, Conil, Vejer, Alcalá de los Gazules, Puerto Real, El Puerto de Santa María, Jerez y diversos Conventos de Carmelitas Descalzas de Andalucía (Vida de Santa Teresa).

Conferencia Taurina Joaquin Quijano Parraga

Conferencia taurina

Colaborador (gráfico o literario) de "Mirador de San Fernando", desde su fundación, donde realiza durante varios años la crítica taurina; "San Fernando Información", libros, revistas y boletines de diversas Hermandades, etc.

Autor de la reedición del Álbum "El Patronato de la Virgen del Carmen", editado por sus mayores el año 1921; y del libro "Cincuenta años en La Isla" dedicado al Monasterio de La Santísima Trinidad de Carmelitas Descalzas de San Fernando, con motivo de sus bodas de oros fundacionales.

Pregonero de las Fiestas del Cristo, del Barrio de la Pastora, de la Semana Santa de Conil, de la Virgen de los Dolores de la Hermandad del Nazareno de Chiclana, de la Virgen de la Esperanza de la Hermandad del Cristo de la Expiración de San Fernando, y de la Navidad.

Presentación de varios carteles de la Semana Santa isleña, y autor y presentador del editado con motivo del III Centenario fundacional de la Hermandad del Carmen.

Miembro de la Real Academia de San Romualdo en la rama de arte.

Carmelita y Teresiano, habiendo visitado todos los Conventos fundados por la Santa de Avila, con motivo del IV Centenario de la Reforma Carmelitana en el año 1982.

Fundador de la Agrupación Fotográfica Isleña (A.F.I.).

Fundador de la Asociación de Ayudas a Niños y Adultos Subnormales (A.F.A.N.A.S.).

Colaborador en la organización de los Festivales Taurinos a beneficio de esta entidad.

Promotor y organizador, como miembro de la junta de gobierno de la antigua Sociedad de Fomento y Defensa de San Fernando, de los actos conmemorativos del Centenario de la Plaza de Toros en el año 1971.

"Sombrero de Oro", de la Peña Taurina "El Cordobés" de Jerez de la Frontera.

En 1992 deja la fotografía de forma oficial sin embargo sigue con su faceta escritora y en el año 1996 publica su primer libro CINCUENTA AÑOS EN LA ISLA: Monasterio de Carmelitas Descalzas de San Fernando. Editorial Miriam y en 1998 publica San Fernando: Evocación de un siglo.

Fallece el 10 de octubre de 2012.

Articulo de Fernando Mosig en el Diario de Cádiz

APENADO por la noticia del fallecimiento de Joaquín Quijano Párraga, quisiera expresar a través de estas apresuradas líneas mis condolencias a toda la familia, así como a sus amigos y allegados. Joaquín ha sido durante su larga y fructífera vida un hombre bueno y cordial, un esposo y un padre abnegado y ejemplar, un caballero educado en la fe y en los valores (mejor, en las virtudes) de nuestros mayores.

Pasará a la historia de San Fernando, sin duda, como un enamorado de las cosas de nuestra tierra, lo que puso de manifiesto sobradamente en sus apreciables publicaciones (Evocación de un siglo, que ya es un clásico de la historiografía isleña) y en sus numerosas colaboraciones en la prensa local, escritas con magnánimo afán divulgador, siempre ilustradas con escogidas fotografías del archivo familiar; esas colaboraciones que yo buscaba con regularidad y leía con curiosidad desde muy jovencito, de las que tanto aprendí, y que ya entonces me permitieron entrever el fascinante pasado de mi tierra, inclinándome hacia su estudio e investigación.

Y pasará también a la historia isleña como el fiel custodio del legado cultural de quienes le precedieron, a través de esa admirable y valiosísima memoria gráfica local que es el archivo fotográfico "Quijano". Esa fuente histórica de primer orden, útil y fértil, que siempre proyecta rayos de luz sobre las brumas de nuestro pasado, sobre ese vasto proceso vital que es la Historia.

Con Joaquín se nos ha ido, en definitiva, otro baluarte, otro testigo más de aquella antigua Isla de San Fernando de nuestros padres y abuelos. Esa Isla de arquitectura armoniosa, de empaque naval y fabril, de procesiones y desfiles, rodeada de huertas y salinas; sin bloques de pisos, entidades de crédito ni grandes superficies comerciales.

Esa Isla tal vez gravada con demasiados contrastes sociales, a la que también se podrían hacer no pocos acerbos reproches, aunque no sea ahora el momento. Una Isla que llegamos a conocer o, al menos, a vislumbrar, y que gracias a las fotografías del archivo "Quijano" permanecerá eterna e inmutable, formando parte de nuestras vidas.

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